Se supone que nos pasamos media vida buscando alguna persona con la que conectar, que tenga gustos parecidos, las mismas costumbres, que tenga una forma de ser similar a la nuestra y sentirnos bien con ella...
¿Y que pasa cuando la encontramos? Pues que es tan parecida a nosotros que no nos gusta, vemos en ella nuestros propios defectos, lo bueno y lo malo, es como si estuvieramos con nosotros mismos... y eso puede resultar muy aburrido ya que nos conocemos de sobra. Es como estar continuamente mirándonos al espejo y acabar cansados de ver siempre nuestro reflejo. Estas personas tan parecidas a nosotros son estupendas cuando necesitamos tener al lado a alguien que nos comprenda y nos escuche, pero que en el resto de situaciones se nos pueden hacer pesadas...
Llevando la situación al otro extremo... ¿es mejor conocer gente que sea completamente diferente a nosotros, con la que no se comparta nada, ni se tengan gustos ni opiniones similares? Pues probablemente tampoco sea lo mejor, eso nos haría parecer desubicados, fuera de lugar y sentirnos diferentes o raros. Aunque también podría ayudarnos a conocer otros puntos de vista, a abrir la mente, a enriquecernos, a realizar nuevas actividades que hasta entonces no habíamos probado...
Entonces... ¿Hay que buscar personas que estén en un término medio para sentirnos mejor? ¿Es mejor no necesitar a nadie y que cada uno viva su vida? ¿Hay que aceptar a la gente como es, con sus defectos y virtudes, y con algunas personas conectaremos mejor y con otras peor, sin necesidad de preocuparse tanto? ¿Estamos siempre descontentos con lo que tenemos, sea lo que sea?
Este post ha surgido a raiz de los comentarios que me ha escrito mi amiga Karol, que me borró del messenger porque dice que soy muy parecido a ella y eso le hace daño. ¿Alguien puede entenderlo?
Mi opinión personal sobre todo ésto es que me siento más a gusto con las personas que son más parecidas a mi, y con las que puedo compartir opiniones y forma de ser, a mi estas personas no me aburren para nada, y entiendo muy bien sus problemas porque son parecidos a los míos. En cambio no me siento tan bien con aquellas que piensan al revés que yo. Esto no quiere decir que no acepte a las personas que piensan diferente ni que me caigan mal, ni nada de eso, simplemente es que no hay tanta conexión. Me imagino que ésto le pasa a todo el mundo.
Y sobre todo hay una cosa que no puedo entender y es que alguien se pueda separar de mi porque seamos parecidos, cuando yo pienso que ese es el principal motivo para estar más unidos y poder seguir juntos ayudándonos, comprendiéndonos y avanzando.
Hoy me despido con la cita de Eugene Kennedy:
"Test de la amistad: Si descubre que no puede estar con alguien a menos que hagan algo juntos -esquiar, ir al teatro, en otras palabras, una tercera cosa a la que ambos dirigen la atención- entonces es posible que esa persona no sea tan buena amiga como usted piensa."






